miércoles, 9 de julio de 2008

XXI




a veces penetro el tiempo
como una necia blasfemia.

consigo que los segundos se transformen
en caricias,
y que cada caricia sea una gota de tinta
salpicada sobre una hoja de papel.

en esos segundos,
tocar tus manos es abrir un arcoiris,
o como si tu piel fuera un tejido de hilos
de luces distintas,
y yo la fuera dehilachando
con los dientes.

Yo quiero pulir mis garras en tu piel,
y recorrer tu espalda como una aurora eléctrica.

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